Todos los agentes de la edificación responden durante 10 años por daños estructurales que comprometan directamente la resistencia mecánica y la estabilidad del edificio (seguro obligatorio del 100% del coste total, de momento sólo edificios con destino principal viviendas), y durante 3 años, por incumplimiento de los requisitos de habitabilidad.
Además, el constructor responde durante 1 año por defectos de ejecución en la terminación o acabado.
Las acciones prescriben a los 2 años desde que se producen los daños.